No compramos bases de datos ni pujamos contra el líder en búsqueda. La demanda la levantamos nosotros, y el filtro empieza mucho antes de la llamada.
Nuestra competencia manda el tráfico a un formulario. Nosotros lo mandamos a una carta de ventas de formato largo: el primer descarte lo hace el copy, antes de que nadie invierta un minuto.
Cuando alguien completa el formulario de cualificación, nuestro propio software lo evalúa contra los criterios que cada despacho nos ha marcado y lo asigna a uno solo.
Por eso a tu agenda no llega «lo que hay»: llega lo que encaja con lo que pediste. Y lo que no encaja con nadie, se queda fuera.
Se acuerdan en la formación y se pueden recalibrar cuando quieras.
Cada persona pasa por un sistema propietario de puntuación antes de que exista cualquier cita. No es un filtro de marketing: son los requisitos materiales del procedimiento, comprobados uno a uno.
Los umbrales del ejemplo reflejan los requisitos del procedimiento de exoneración del pasivo insatisfecho y se recalibran para la normativa de cada una de las seis jurisdicciones en las que operamos. La ponderación interna de cada criterio es propietaria y se ajusta con el histórico de casos firmados.
Esto es lo que ocurre entre el clic y tu calendario. El 88 % del volumen se queda por el camino, y ese descarte lo pagamos nosotros.
Proporciones orientativas sobre nuestra propia operativa, tomando 1.000 clics como base. Varían por vertical, creativo y momento del año.
Cuatro bloques. Un caso necesita superar el umbral en todos: no compensa una puntuación alta en uno con un suspenso en otro.
No es un CRM de terceros ni una hoja de cálculo. Es nuestro propio software de distribución: la lógica que evalúa cada formulario contra los criterios que tú nos has fijado y lo asigna a un único despacho.
Lo recibes en marca blanca, con tu identidad. Ahí ves tus métricas, tu histórico y cada caso que entra — y decides si lo aceptas o lo deniegas antes de que ocupe tu agenda.
La consulta aparece en tu agenda con todo lo que necesitas para preparar la primera reunión. No tienes que cualificar de nuevo ni improvisar en la llamada.
Tú decides cuántas consultas recibes al día y en qué franjas. El volumen se acuerda por contrato y se ajusta con preaviso.
Ver cómo se acuerda el volumen→Datos de ejemplo. La ficha real se entrega con el nombre completo y los datos de contacto del caso asignado a tu despacho.
Automática y gratuita, recogida en el acuerdo. Sin abrir incidencias, sin discutir caso a caso y sin que tengas que reclamar nada.
La garantía cubre la calidad y la presencia del caso. La conversión en la consulta es trabajo de tu despacho.
Veinte minutos para revisar tu capacidad operativa, tu especialización y el volumen que necesitas. Si el encaje no es correcto, te lo decimos en la llamada.
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